“Rosas, claveles, plumas de escribir y un poco de lacre... y en ese instante ya no estoy en mí, sino, como siempre, en un espacio totalmente distinto y asombroso...”
Su preferencia por las formas breves, sobre todo por la pieza de carácter -el nocturno y la balada-. En definitiva un Couperin teñido de romanticismo. Lo peor de él es que a veces uno no sabe cuándo su música está bien o está mal.
Era tan importante para él el piano, que lo necesitaba para componer.
"Mi piano no ha llegado aún. Pienso música, pero no la hago porque aquí no hay piano..."
La extraordinaria delicadeza de su pulsación, una indescriptible perfección técnica, su completa gama de matices, fiel reflejo todo ello del más profundo sentimiento.
Adoro su poco y frágil volumen a veces tan criticado. No destaca por su fuerza ni el sonido pero sí por sus matices y sus contrastes.
"Imagínense que un arpa eólica tuviera todas las escalas y la mano de un artista las pulsara desordenadamente con toda clase de adornos fantásticos, de tal modo que siempre se oyera una fundamental más grave y una voz más aguda de forma suave y mantenida – así tendrán una imagen aproximada de su modo de tocar" Schumann
El público me intimida, me siento asfixiado, paralizado por sus miradas curiosas, mudo ante estas fisonomías desconocidas.'
"La mano derecha puede desviarse del compás pero la mano acompañante ha de tocar con apego a él. Imaginemos un árbol con sus ramas agitadas por el viento: el tronco es el compás inflexible, las hojas que se mueven son las inflexiones melódicas"
El rigor y la sencillez fueron las constantes de su modo de tocar...
